Treinta directores generales de los principales fabricantes europeos de remolques han hecho un llamamiento conjunto a la Comisión Europea y al Parlamento Europeo para que revisen la normativa vigente sobre las emisiones de CO₂ de los remolques. Según el sector, los objetivos climáticos son importantes, pero la normativa debe adaptarse mejor a la realidad del transporte por carretera europeo.
El reglamento actual evalúa los remolques mediante la herramienta VECTO, que utiliza datos de referencia y perfiles de uso estandarizados. Sin embargo, según los firmantes, este método no tiene suficientemente en cuenta la forma en que se utilizan realmente los remolques. Factores como la capacidad de carga, el grado de carga, los perfiles de las rutas y las diferentes aplicaciones logísticas tienen, en la práctica, una gran influencia en las emisiones totales.
Según los fabricantes, ahí radica precisamente el problema. Cuando la normativa obliga a introducir cambios en el diseño que reducen la capacidad de carga de los remolques, se necesitan más viajes para transportar la misma cantidad de mercancías. Eso se traduce en más kilómetros en vacío, más vehículos en la carretera y, en última instancia, posiblemente incluso un aumento de las emisiones totales de CO₂.
El sector subraya que respalda plenamente los objetivos climáticos europeos. Por lo tanto, el llamamiento conjunto no pretende rebajar los objetivos, sino garantizar que la normativa refleje el impacto real en la carretera. En definitiva, la logística sostenible no se reduce a cálculos teóricos, sino que se centra, sobre todo, en transportar de forma eficiente la mayor cantidad posible de carga con el menor número posible de desplazamientos.
Por lo tanto, el mensaje para los responsables políticos europeos es claro: elaboren una normativa que fomente la innovación y se adapte a la realidad cotidiana del transporte de mercancías.